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El principio de las tres “R”: RECICLAR, RECUPERAR, REUTILIZAR

Pensar en que la construcción de viviendas genere el menor impacto ambiental posible sobre el planeta y sus habitantes es una de las premisas de la denominada arquitectura sustentable, también llamada arquitectura sostenible, arquitectura verde, eco-arquitectura y arquitectura ambientalmente consciente. La arquitectura sustentable es un modo de concebir el diseño, buscando optimizar los recursos naturales.

El concepto "sustentable", comenzó a tomar relevancia en 1987 cuando la World Commission on Environment and Development de las Naciones Unidas, publicó el reporte llamado Our common future (Nuestro futuro en común). Según el organismo internacional, la sustentabilidad debe apoyarse en tres factores esenciales: el ambiental, el social y el económico.

En su mayoría, las iniciativas de construir sustentablemente surgen de problemas específicos planteados por ONGs o personajes de alto impacto mediático. Una de estas iniciativas en Estados Unidos es el Make It Right que lleva adelante el actor norteamericano Brad Pitt a fin de reconstruir un centenar de viviendas en un barrio pobre de Nueva Orleans devastado por el Huracán Katrina. Lo novedoso de la iniciativa es que prestigiosos arquitectos locales e internacionales han donado proyectos de viviendas sustentables. (FOTO)

En Argentina, por ejemplo, la escuela técnica de Oran (N° 3134) ha construido viviendas sociales empleando caña de bambú. La estructura principal de las edificaciones es de bambú, mientras que las paredes fueron hechas con placas de basura reciclada. Iniciativas como esta han sido replicadas por diversas organizaciones en Colombia, Brasil, Chile y Bolivia.

La arquitectura sustentable genera beneficios económicos, sociales y ambientales, garantiza la calidad de la construcción y una sana administración de los recursos. La construcción más recomendable para una determinada zona debe cumplir con principios ambientales que resultan después de un análisis del lugar. Las orientaciones, la posibilidad de tener ventilación cruzada, la aislación térmica, son estrategias óptimas para algunos climas como el de la Argentina, que tanta amplitud térmica tiene. El estudio del recorrido del sol y su incidencia es fundamental para aprovechar su energía y disponer las construcciones de la mejor manera. Una buena orientación permitirá ahorrar gas y energía eléctrica en iluminación, calefacción y refrigeración. Una buena idea es incluir materiales de la zona para un desarrollo regional, o materiales con porcentaje de reciclado.

Con respecto al agua, se puede hacer uso de agua de lluvia, aguas grises, establecer consumos máximos de agua o canillas y utilizar accesorios que racionalicen el agua. Los parques y jardines deben tener una vegetación nativa o adaptada para evitar un  riego excesivo.

También es importante la incorporación de energías renovables para la construcción. Podemos utilizar colectores solares, para la calefacción y el agua caliente, o instalar generadores de energía eólica en lugares de vientos óptimos.

 

Enormes paneles solares para ahorrar energía, gigantes edificios cubiertos de arbustos, terrazas como selvas y hasta balcones con plantas que se riegan solas para economizar agua. La arquitectura sustentable hoy es tendencia en el mundo del diseño de inmuebles pero su costo todavía es exageradamente alto. Entonces, en Latinoamérica, donde entre el 50 y el 75 por ciento de las viviendas son construidas por sus habitantes y el 40 por ciento carece de una casa adecuada ¿Pueden estas construcciones ser realmente sustentables? El debate está planteado.